¿Franceses? ¿En serio? Todo sea por la organización y…. Vive L’Empereur! Esta edición de la Batalla de la Fuensanta ha sido la primera. La organización nos ha pedido actuar como franceses, y nosotros que no nos arrugamos ante estos retos, nos hemos empollado un librito de frases para decir en francés (Oh la la!, Oh mon dieu!, qu’est-ce que c’est?!, Je suis un espion!) y salimos dispuestos a todo.
Y aunque siempre hemos sospechado que nuestro oficial es afrancesado, partimos hacia Villel con nuestros uniformes de la Infantería de marina y de la Real artillería. En esta ocasión íbamos con nuestra asociación hermana 1813, II batalla de San Marcial, dispuestos a repartir alegría y pólvora
La batalla de Fuensanta fue una acción que tuvo lugar entre tropas francesas al mando del general Józef Chlopicki y las comandadas por el general Pedro Villacampa en los alrededores del Santuario de la Fuensanta en el municipio de Villel. La batalla resultó un duro castigo para las tropas españolas que tuvieron que retirarse y el saqueo del santuario. Además en la retirada el puente de Libros, se derrumbo debido al peso de los que se retiraban. Puedes leer más sobre todo ello aquí.
Llegamos el viernes a última hora, donde el lugar de encuentro fue el restaurante Maquila en Teruel. Celebramos una cena en hermandad entre ambos grupos, compartiendo a partes iguales comida, bebida y risas, tras la cual nos retiramos a descansar para lo que se avecinaba.
El sábado, con el romper del día, tocamos diana y nos pusimos en marcha. Vestirse y equiparse adecuadamente para poner rumbo al santuario. Un frugal desayuno nos dio la fuerza necesaria para las tareas que nos deparaban. Emplazamos el cañón y, una vez toda la compañía reunida, nos dedicamos a hacer instrucción. Instrucción, instrucción e instrucción. Para esta premisa contamos con la inestimable ayuda de Mariano, sargento experimentado de voluntarios de Aragón, quien con su característico sentido del humor y buen hacer, hizo de nuestros nuevos reclutas algo menos novatos. Todo esto compaginando con los turnos de guardia de los barracones y santuario.
Alguno de los soldados estaba exhausto y hambriento tras tanta actividad, por lo que tocaba reponer energías con una fantástica comida; pochas y lomo de cerdo. Aunque uno pueda pensar que Teruel en marzo aún pueda seguir siendo frío, tomamos helado de postre también. Una vez finalizada la comida, comenzó a llover, a lo que nuestro contingente se resguardó en el santuario. Quizás alguno tenía muchos pecados que expiar.

Pero como no podía se de otra manera, el temporal amainó y tocó presentar batalla. Y sí, combatimos de franceses en la batalla de Fuensanta. Pero no fue tan malo como parece, muy a pesar del sargento. Tras varias descargas y cargas a la bayoneta nos hicimos paso hasta el santuario y, tras romper la última defensa, entramos dentro del templo y saqueamos cuantas riquezas hallamos a nuestro alcance. Esto fue lo mejor de pertenecer al bando francés, y es que somos muy de liberar. Hinchados de victoria nuestros soldados se divirtieron al calor de una fogata y al son de la música que nuestros pífanos tocaron.
Y así dábamos por finalizada la primera jornada de esta recreación, ya que, y aunque durante la batalla la lluvia nos respetara, según anochecía comenzó un temporal que nos hizo retirarnos a nuestros cuarteles.

Amaneció un nuevo día, domingo de recreación, con dos bajas entre nuestras filas. Ya sabemos que a veces el ardor guerrero puede llegar a quemar a los soldados. Iniciamos la jornada de manera similar, emplazando el cañón y realizando instrucción. Volvimos a contar con el sargento veterano, Mariano. Fuimos la envidia de todo el lugar, pues a la que era una sesión para nuestros integrantes se fueron sumando innumerables compañeros de otros grupos, noveles y más experimentados, pero todos querían que Mariano les diera instrucción. Y es que cuando uno tiene experiencia, todo el mundo disfruta de sus directrices.
Acabada la instrucción tocaba volver a ser parte del bando español, y tomar parte en el acto de jura de la constitución de las cortes de Cádiz y el rey Fernando VII. Así lo hicimos, y con la salva y fotos de grupo reglamentarias, dimos por finalizado este fin de semana.
