En la recreación napoleónica bien seas un tirador del 5th/60th con su Baker o un fusilero del 1st on Foot con su Brown Bess o simplemente uses uno, es imprescindible saber como realizar la limpieza y el mantenimiento del fusil.
Aunque se debe limpiar todas las partes del arma, a la llave y el cañón hay que prestarle más atención ya que son la parte mecánica y donde se producirá la ignición de la pólvora. Un mal mantenimiento puede llevar a que el fusil no funcione correctamente o, simplemente, a que no funcione. En el propio evento hay que realizar el mantenimiento de una forma más sencilla. Lo que te describimos aquí es cuando estás ya en la tranquilidad de casa. Y recuerda, hay muchas formas de hacerlo. Esta es solo una de ellas.
Lo primero es desmontar tanto la llave como el cañón. Ten las herramientas necesarias a mano para hacerlo. Deja todas las piezas que desmontes en una superficie controlada (delimitada y plana) o en una caja para que no se pierda ninguna.
Limpieza del cañón
La mejor forma de disolver la pólvora adherida en el interior del cañón sin usar un disolvente especifico es el agua caliente con un poco de jabón. Personalmente suelo usar una tetera y una palangana aunque hay gente experimentada que para hacer esto usa una vaporeta con muy buenos resultados. Y otros entran en la ducha con el cañón.
Con el cañón desmontado del cuerpo lo primero que hago es tapar el oído para que el agua quede retenida en el interior. Hay muchas formas de hacerlo, si bien con un palillo podemos ya realizarlo lo mejor es realizar un pequeño molde de silicona que tape bien el propio oído ya que eliminas la posibilidad de atascar el oído. A continuación vierto el agua con la ayuda de un embudo y agito el cañón. Ten cuidado porque el cañón se pondrá muy caliente. Usa un trapo para envolver el cañón y evitar quemarte las manos. Es importante voltearlo a la hora de agitarlo. Desecho el agua en una palangana y repito la operación hasta que salga limpia. Las primeras aguas salen como la tinta china.
A pesar de que por el agua ya puede parecer que está limpia, todavía hay suciedad dentro. Es la hora de pasar la baqueta de limpieza. Y es una parte delicada del mantenimiento del fusil, sobre todo por que el exceso de trapo puede dejar atrapada la baqueta en el interior. Lo experimente en mis propias carnes.
Con el tiempo y buenos consejos me he pasado al uso de las bayetas como emplea bastante gente en el mundo de la avancarga que las emplea tanto para realizar esta limpieza y como para también secar el interior del cañón. Recorta las bayetas en pequeños cuadrados que se ajusten muy bien a los accesorios de la baqueta sin grandes excesos.
Paso la baqueta unas cuantas veces de arriba a abajo rotando la propia baqueta, para mejorar el efecto de la limpieza. Si tienes una baqueta desmontable siempre realiza los giros de forma que no desenrosque la baqueta. Empleo otro trapo limpio o otro trozo de bayeta para secar el interior del cañón. Para asegurarme de que el oído no ha quedado obstruido por ningún residuo, soplo por la boca del cañón para comprobar que el aíre sale de forma fluida.
Una vez limpio y seco, uso otro trapo impregnado en aceite para pasar por el interior. Por el exterior de cañón paso un trapo para quitar los restos y manchas pasando a continuación otro trapo con aceite para protegerlo. Si ves óxido, líjalo suavemente.
Limpieza de la Lave
Para la llave ten en cuenta que para una limpieza profunda habría que desmontar todos los muelles y piezas de la llave. Esto requiere también de pericia, herramientas y lleva tiempo. Aun así suelo realizar un mantenimiento básico quitando solo alguna pieza como es el rastrillo. Con un cepillo quito los restos de pólvora y luego uso un trapo para hacer una limpieza mas detallada aprovechando la flexibilidad del trapo. Seco bien las piezas y le doy una pasada de nuevo con el trapo impregnado de aceite. También pongo algo de aceite en las partes móviles para reducir la fricción. Y no te olvides del gatillo. Además de pasarle el trapo de limpieza y le pongo un poco de aceite.
A continuación paso el trapo por toda la madera para quitar la suciedad en general. Y presto un poco de atención a las partes de latón para ver que no hay óxido. Monto de nuevo el cañón y la llave teniendo la precaución de no apretar mucho los tornillos de la llave para no causar demasiada presión, la justa para que se mantenga en su sitio. Demasiada presión puede causar un mal funcionamiento de la llave y hasta disparos no deseados.
Termino por ajustar bien la piedra. Compruebo que tenga un buen filo y si no lo tiene, cambio la piedra. O con algo de practica y las herramientas idóneas, puedes intentar afilarla tu mismo. La piedra si que tiene que estar bien ajustada y apretada. Además me aseguro de que está bien enfrentada contra el rastrillo, el filo y el rastrillo paralelos. Compruebo que haga chispa y que está cae en el centro de la cazoleta. Y listo! Mantenimiento del fusil realizado.
Por último, si no lo vas a usar durante mucho tiempo, échale de vez en cuando un ojo para ver que no aparece óxido y pásale un trapo con un poco de aceite.
