Emprendemos el viaje hacia Becerreá a participar en la Batalla do Ponte Cruzul, desde diferentes puntos geográficos, pero nos encontramos a medio camino en Burgos. Tras un café a media mañana retomamos el camino en caravana. Tras parar a comer y hacernos con víveres en Ponferrada, continuamos el viaje llegando a nuestro destino a eso de las 19:00. Una vez en el campamento, y tras los saludos oportunos, nos disponemos a montar las tiendas donde comeremos y dormiremos las próximas 48 horas.
La noche del viernes fue una cena de hermandad (una sena de picogteo) entre velas, licores y charlas de lo más animadas con compañeros de otras asociaciones. Ya a eso de la una y media de la mañana ponemos rumbo entre penumbra y a la luz de las velas hacia nuestra tienda donde pasaremos la noche. Los más afortunados se van a sus apartamentos.
Desde luego la noche es claro ejemplo de porque solo unos pocos valientes decidimos quedarnos a dormir en tiendas de campaña. Y es que a pesar de ser mayo, descubrimos que el verano gallego no es muy de nuestro gusto, ya que hizo un frío que casi morimos congelados. Y es que a 2ºC no fuimos capaces de pegar ojo, nadie salvo el recluta Eduardo, que con su colchón de paja durmió espléndidamente. Si el frío no fuera suficiente, repasamos todos los ruidos de animales; perros, cabras, gallos, cuervos … Ya al alba, con las primeras luces y el canto de los pájaros, nos levantamos Javier, Santos y yo, Jon, para poner fin a una noche de horror frío. Izamos la bandera y nos dispusimos a buscar un lugar donde desayunar caliente.

Encontramos, junto a otros compañeros recreadores, un bar de pueblo donde nos obsequian con un café caliente y un delicioso bizcocho casero a cuenta del alcalde (esto ya es otra cosa!). Vuelta al campamento nos equipamos debidamente del 3rd/1st (Royals), aparecen los últimos efectivos y nos ponemos mano a la obra: ¡instrucción!
Agotado el tiempo libre nos llaman a filas, toca desfilar hacia el ayuntamiento. Y como nos parece poco recorrido, los sargentos deciden tomar el camino más empinado y largo. Llegamos los últimos al lugar de reunión pero a tiempo para iniciar el desfile hacia el ayuntamiento. Un recorrido ameno, a través de la calle principal del pueblo, y una vez en la plaza realizamos la salva de honor y el edil entrega obsequios a diferentes asociaciones que participan por primera vez. De allí marchamos a la casa del concello a realizar otra salva, para finalizar nuevamente en el ayuntamiento.
Terminada la jornada matutina, nos marchamos a comer (spoiler: nos toca el restaurante más alejado del pueblo). Nueva marcha de la muerte para llegar a Casa Poy a comer. Tras la comida ponemos rumbo al campamento, nos pertrechamos y nos embarcan en la flota hacia Puente de Cruzul!

La Batalla do Ponte Cruzul es una batalla divertida sobre el puente original del siglo XVIII. Consiste en un avance francés mientras los ingleses defienden la posición, enmarcado en la famosa retirada de John Moore. Tras varias acometidas, nuestro sargento cae aunque el pelotón resulta ileso.
Una vez acabada la batalla y recuperado el sargento, volvemos al campamento en el que ceremoniosamente arriamos la bandera en una espontanea ceremonia a la que se nos unieron los Cameron y el 42nd (compuesto por varios grupos como RG, Oria Dauria, Vols de Aragon, Tiradores de Castilla). Finalizado, nos fuimos a cenar todos juntos. Compartimos mesa con los compañeros de Vitoria, franceses pero buena gente.
Una vez terminamos el postre, cambiamos las cosas del campamento al pabellón, ya que somos poco valientes para repetir la experiencia. Dormimos mucho mejor.
Domingo a la mañana repetimos la jugada; desayunamos a costa del alcalde en el bar “Pistón”. Desayunados bajamos al campamento y nos equipamos como milicianos. Otra divertida batalla en el parque cercano al campamento, donde emboscamos a las fuerzas francesas como alertas (civiles gallegos). Tratamos de hacer la envolvente sin mucho éxito, pero con muchísima diversión.
Terminada la jornada, recogemos tiendas y enseres, nos despedimos y ponemos rumbo de vuelta, cada mochuelo a su olivo.
